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A un salto de España encontramos un país milenario, una tierra de grandes contrastes donde las fantasías de paisajes exóticos se hacen realidad, donde se puede pasar del absoluto silencio del desierto al bullicio de miles de personas reunidas en una plaza. Marruecos supone un viaje en el espacio y en el tiempo, una inmersión en el mundo islámico presente en sus innumerables mezquitas y también en un mundo de color y sensaciones presentes en sus intrincadas medinas, sus zocos llenos de color y de vida donde su pueblo amable y hospitalario nos recibe sin prisas. |
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